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Acompaña la diputada local Gabriela Bernal a la diputada federal, Eufrosina Cruz a la presentación de su libro “Los Sueños de la niña de la montaña”

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La diputada Gabriela Bernal Resendiz, acompañó a la diputada federal Eufrosina Cruz Mendoza a la presentación de su libro “Los sueños de la niña de la Montaña”, en el que cuenta su propia historia, de cómo salió de su pueblo para evitar que la casaran a los 12 años, como se acostumbraba en las comunidades indígenas de su natal Oaxaca.

Durante la poresentación de la obra, la diputada Gabriela Bernal se dijo convencida de que las historias abren muchas puertas  “y nos llevan a lugares que de una u otra forma nos permiten soñar, todas y todos debemos tener garantizado nuestro derecho a vivir libremente en condiciones de libertad”, expresó.

Reconoció en la autora, de quien dijo es una mujer valiente, que a pesar de todas las adversidades que pudo haber vivido, siempre ha salido adelante y como muchas personas ha sufrido por su color de piel, por su circunstancia económica, su manera de vestir y su forma de hablar, e hizo votos porque poco a poco se vaya reduciendo la discriminación que tanto daña a los mexicanos.

La legisladora priista mencionó que “Eufrosina abrió brecha en muchos sentidos, se reveló frente a los usos y costumbres de su pueblo, que le mandataban casarse a los 12 años. No aceptó ese destino y se fue a estudiar, se preparó y decidió incursionar en la política”.

Como diputada federal, Eufrosina Cruz, “logró modificar la Constitución Mexicana, para que en el artículo segundo se reconociera el derecho de las mujeres indígenas de nuestro país al voto activo y pasivo, así como acceder y desempeñar los distintos cargos públicos de elección popular, sin que ninguna de las prácticas comunitarias limitaran esos derechos”.

Expresó a la autora de Los Sueños de la niña de la Montaña: “Amiga: tu testimonio nos empodera, pero también nos llama a la acción en temas tan importantes como la erradicación decidida del matrimonio forzado, del que tu tuviste que liberarte y del que muchas mujeres en Guerrero siguen siendo víctimas”.

Bernal Reséndiz relató que recientemente en el Congreso Local se aprobó una reforma para tipificar ese delito, sancionarlo y generar una vía legal para su plena erradicación, “porque esa práctica aberrante trastoca a las niñas, les quiebra su ilusión y sus sueños por lo que debemos seguir actuando de forma contundente”.

Eufrocina Cruz Mendoza es indígena zapoteca de Oaxaca, y ha dado la lucha por la igualdad de género desde su estado natal, donde logró ser, en 2010, la primer presidenta del Congreso Local, y es considerada como una de las mujeres líderes y motivadoras más importantes del país

La autora de “Los sueños de la niña de la Montaña”, dijo que decidió compartir su historia porque es la de miles de mujeres. Contó que se revelo a que su origen deba decidir su destino, y lamentó que los usos y costumbres de los pueblos indígenas, principalmente, afecte de manera severa a las niñas “el uso y costumbre se termina cuando se convierte en abuso”, puntualizó.

Cuestionó que en México el abigeato es delito grave, tener mascotas exóticas, es delito grave pero los matrimonios con menores de edad están prohibidos, pero no sancionados y lo prohibido y no sancionado es permitible”, insistió.

Comentó que su libro también habla de la manera en que desde la primaria un maestro le despertó la conciencia en torno a que no tenía que ser su vida como lo marcaban las costumbres de su pueblo y que podía aspirar a un futuro diferente, “ahora, a mis 43 años tengo un hijo de 9 años, porque yo lo decidí, porque mi cuerpo es mi responsabiliad y de nadie más, quién es la sociedad para cuestionar mi cuerpo si es mío y soy responsable de lo que hago con él”.

Relató la manera en que a los 12 años salió de su pueblo, “mi mamá me abrazó, no me dijo nada y me dió 100 pesos. Yo estoy segura que en silencio me dijo: construye tu futuro”, y cómo su papá, en su infinito amor, la llevó a otro lugar, la sacó de un entorno y apoyó a su hija en su decisión de no seguir los patrones y costumbres de su pueblo originario.

Su historia, contada a la distancia de los acontecimientos, incluyó sus momentos de frustración “por ser mujer en un pueblo como los más de 400 de Oaxaca que se gobiernan por Usos y Costumbres, y en donde hace 15 años las mujeres estábamos pero no valiamos, no éramos vistas”.

Y pidió que en los órganos electorales y en los Congresos se valore la aplicación de la justicia intercultural, pero con perspectiva de género.

“Las mujeres hemos ganado varios esacios a través de sentencias, nada se nos ha regalado, lo hemos tenido que arrebatar”, dijo la diputada oaxaqueña, quién, finalmente, invitó a todas las niñas y mujeres a perseguir sus sueños.

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